RECENSION

Título: PINTOR DE SUEÑOS
Autor: Jesús Cerezal Fernández
EDITORIAL TLEO. Granada
ISBN: 978-84-15099-90-1.
Diseño y maquetación: TADIGRA.
Motivo de cubierta: Aurora Montes Quesada

Pintor de Sueños, apropiándome de una frase que gustaba pronunciar Unamuno, relata la intrahistoria de una aldea en la cuenca minera de Sabero. El autor, con una singular prosa poética, se asoma, como él mismo cuenta, al balcón de su infancia para relatar, de forma magistral, las vivencias de una humilde familia minera en un pueblo de la cuenca minera de Sabero, allá por los años 50 de nuestra era.

La historia, teñida de tintes enternecedores, lo es más aún, si cabe, al ser contemplada a través de los ojos de un niño. Un niño que, desde su infancia, a causa de la penuria económica en la que vivía su familia, se vio obligado a pastorear vacas y ovejas por los montes de su pueblo, con la única compañía de su más fiel amigo: un perro llamado Sultán. En el monte conoció el miedo que produce el aullido del lobo; conoció el miedo que produce la responsabilidad de los animales a su cargo y, sobre todo, conoció el miedo que produce la soledad; la angustia de no tener a su lado un adulto en quien apoyarse, pero, gracias a esa soledad, aprendió a conocer el idioma del monte, porque el monte habla con su propio lenguaje: hablan los pájaros, las ardillas y demás habitantes y, sobre todo, habla el viento al azotar las hojas de los árboles.  En su casa conoció el miedo que produce la incertidumbre de esperar, día tras día, que la mina, con su terrible frialdad de sentimientos, pudiera arrebatarle la vida de su padre.

En Sabero, el carbón extraído de la mina se transportaba por medio de una línea de baldes hasta la estación donde se cargaba en los vagones del ferrocarril. Aquel niño, día tras día, mientras para ganar el sustento, compuesto por un plato caliente, pastoreaba el rebaño de otros, contemplaba el ir y venir de aquellos baldes que, semejando aves del jurásico, sobrevolaban el bosque. De tanto contemplarlos llegó a conocerlos, incluso a ponerles nombre, Uno de aquellos baldes era su confidente con quien hablaba y a quien contaba sus secretillos y sus temores de niño.  Pero, un mal día, aquellas enormes aves, como les sucedió a las del jurásico, dejaron de volar. Desde la capital, gentes que él no conocía decidieron que el carbón no era rentable y se cerraron las minas. Su balde, su confidente, había dejado de volar. El destino, inmisericorde, hasta ese pequeño consuelo le había arrebatado.

El título, Pintor de Sueños, no podía ser más apropiado. Con los bellos colores que su vasto y magistral léxico describe, el lector se adentra en un imaginario mundo de montañas y verdes bosques que, contemplado a través de los ojos de un niño, percibe en todo su hermoso colorido. Lo percibe con la misma intensidad como podría percibirlo si estuviera frente a un lienzo del mismísimo Claude Lorrain,  

Es difícil expresar en una sencilla recensión todas las sensaciones que la lectura de esta magistral obra literaria proporciona. Por ello, para mejor interpretación, me permito trascribir un pequeño fragmento con el que el autor inicia esta historia:

“Eran días en blanco y negro, mayormente. Pintados de sombras y de toses…, o, al menos, así los percibía yo desde el balcón de la infancia al que me asomaba, buscando otros colores… Por eso digo que, Sueños de infancia no colecciono. ¿Para qué? Al fin y al cabo, cuando se hizo la luz en el ventanal de mi habitación, veía pasar a los mineros un poco más encorvados cada mañana, camino del pozo, para enterrar en él sus mejores horas de luz. Después, al volver, venían tiznados por fuera, rotos y cabizbajos por dentro. Un poco más hundidos cada día, porque en el taller quedó atrapado otro compañero. Por eso digo que soñar, ¿para qué…? No obstante, considero que, en justicia, mis padres y aquella generación de héroes que enterraron la luz de sus ojos mientras arañaban el pan, bien merecen que les ofrezca algunos sueños retocados, por si el maquillaje tuviera el efecto venturoso de la reparación y de la gratitud. Me falta pedir disculpas por mi osadía, porque no siendo buen cantor, como no lo soy, este canto puede sonar desafinado… Sé que no soy un virtuoso en manejar palabras, pero me puede ese deseo de manifestar mi gratitud a quienes ayudaron a aquellos niños de los cincuenta a mirar la vida con responsabilidad e ilusión para forjar el presente. Por ello, disculpas”.

5 thoughts on “RECENSION

  1. No sabes amigo Piorno la alegría que me has proporcionado con el emotivo y bellísimo resumen del libro de Jesús Cerezal Fernández “PINTOR DE SUEÑOS”.
    Desafortunadamente a pesar de que he contactado con Amazon y otras librerías (incluida Editorial TLEO), no me ha sido posible adquirir el libro.
    Pero, como sabes quién tengo a mi lado, esta criatura ha sido capaz (no me preguntes como) de hacerse con el texto completo del libro que nos ocupa y que estoy leyendo con sumo placer.
    Su lectura te acerca a una realidad, a la única realidad posible que es la historia del pueblo llano, trabajador y sufridor, en una época (también la mía) que si bien ya muy lejana, será siempre recordada.
    En un valle al otro lado de las montañas y hermano del vuestro, el Valle Gordo, sin minería, se vivieron semejantes historias y sufrimientos, se pastorearon cabras y ovejas y se cabalgo a lomos de caballos semisalvajes, y también, en las largas y nevadas noches invernales de “caleicho y filandón”, se contaban historias y relatos que los pequeños escuchábamos embelesados,
    Por eso querido amigo, este maravilloso libro que sin conocerme también habla de mí, me ha cautivado,
    Sin conocer al autor de libro tan entrañable, desde este humilde lector, le envío mi más cordial enhorabuena, y como sé que tiene otras obras escritas, trataré por todos los medios de llegar a ellas.
    Gracias de nuevo amigo Piorno.
    Nano35

  2. Amigo Nano. Me me he permitido dar tu dirección de de correo a Jesús. Le he dicho que no dejara de leer tu, como siempre, estupendo comentario. Me dijo que si tuviera tu dirección de e-mail te enviaría el texto de algún otro libro. No temas por su discreción en cuanto a tu dirección de e-mail. Como puedes imaginar, lo conozco muy bien y estoy seguro de que no se lo dará a nadie. Si no estuviera totalmente seguro, no se lo habría dado.
    No es de extrañar que no lo encontraras en ninguna librería. El publica sus libros y se los regala a familiares y amigos, pero no pone ninguno a la venta.
    Me ha pedido que te diera las gracias en su nombre.
    Un abrazo.

  3. Gracias amigo Piorno por tomar la iniciativa de enviar mi dirección al admirado autor de PINTOR DE SUEÑOS, aunque no era mi intención que te tomaras tantas molestias.
    Como bien señalas en tu resumen, la „prosa poética” que se desprende del libro, cautiva por su armónico y claro decir, siempre impregnado de las más puras raíces cristianas y por lo tanto humanas.
    Hay que leer atentamente la verídica historia contenida en el libro “El palo de los pobres” para recordar aquella generación de los años cuarenta y cincuenta, que, a pesar de sus penurias sociales y económicas, no olvidaban a los más desamparados, y les ofrecían “una cazuela de calientes patatas”, como tantas veces vi hacer a mi querida y recordada abuela María en Vegapujin.
    Gracias por alentar tan nobles recuerdos, en este momento de tan absurdos y terribles acontecimientos.
    Nano35

  4. No he leído el libro, pero a juzgar por los preciosos comentarios, debe ser muy bueno. La pena es no pocer encontrarlo en ninguna libreria ni por internet.

  5. Hola, Esther. Aunque no sé quien eres, te ruego me permitas tutearte. Sabes, por mi edad, todos los demás, especialmente los que no conozco, los veo en mi mente como unos jovencitos.
    Si como veo, tienes interés en leer el libro de Jesús Cerezal, si te parece bien, envíame tu dirección de correo electrónico y yo te lo mando. Te gustará porque, créeme, es muy bueno. Sobre la privacidad de tu correo electrónico, puedes tener la total seguridad de que no se lo daré a nadie.
    Gracias por asomarte a este blog.

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